El Husky Siberiano, igual que otros perros de pura raza, tiende a padecer ciertas enfermedades hereditarias y congénitas. Los criadores de todo el mundo dedican sus esfuerzos a reducir estos problemas sometiendo a sus animales a pruebas veterinarias y excluyendo a cualquier animal afectado de sus programas de cría. Respecto al Husky Siberiano, los criadores están preocupados por los ojos y las caderas. Las advertencias en cuanto a la salud que aquí se hacen no son para disuadir el potencial propietario de un Husky, sino sólo para concienciarlo, para que así pueda proporcionarle los mejores cuidados posibles.

Problemas oculares. Pocos podrán discutir que los ojos son unos de los rasgos más atractivos de esta raza. Es, desde luego, irónico que los criadores deban preocuparse por conservar la vista de estos preciosos ojos de los Husky. De todas formas, los problemas oculares son los más prevalentes. Los propietarios potenciales no deben verse desanimados por esta información. La incidencia de los problemas es realmente baja en la raza en general, quizá de un cinco por ciento.

Glaucoma. Es un aumento de la presión interna del globo ocular del perro. Su canal de drenaje se estrecha y acaba por bloquearse, y el aumento de la presión puede dar como resultado la ceguera. Todos los Husky Siberiano deberían someterse a un examen para ver si lo padecen al año de edad, y si indica que tiene la predisposición a ello, entonces no se lo podrá hacer criar. Los perros que reciben la etiqueta de «con predisposición» deben ser examinados anualmente, y los que acaban desarrollando el glaucoma son etiquetados como «afectados».

   

Cataratas hereditarias. Provocan un enturbiamiento en el ojo que puede acabar provocando ceguera. Se pueden operar, pero la vista de un perro afectado no puede recuperarse al nivel de un perro normal. Los chequeos anuales ayudarán a detectarlas, pero a un perro afectado por ellas no se le debería hacer criar. Las cataratas bilaterales, también conocidas como cataratas juveniles, se dan en los perros jóvenes, y son hereditarias en el Husky Siberiano. En ellos, las cataratas que se identifican más frecuentemente se encuentran en la región axial subcapsular posterior de la lente (cristalino). Dichas cataratas maduran a medida que el perro se va haciendo mayor. En ciertos casos puede ser detectada en un ojo antes de que el otro se vea afectado. En los casos severos, el perro puede quedar ciego debido a la intensidad de las opacidades en los ojos.

Distrofia corneal. Es un problema con síntomas similares a los de las cataratas, ya que el ojo se enturbia y su visión se ve impedida. El término veterinario preferido para este problema es el de opacidades cristalinas corneales (OCC). Este término describe los cristales de forma cónica que se forman en la córnea y que se expanden por la superficie, interfiriendo potencialmente con la vista del perro. Ambos ojos se ven afectados por las OCC, al igual que en el caso de las cataratas bilaterales, aunque no simultáneamente o en el mismo grado, en cada caso.

Atrofia progresiva de retina (APR): Es un problema ocular común que afecta a muchas razas de perros, y el Husky no queda excluido. Hay dos tipos de APR: la atrofia de retina primaria y la atrofia de retina central. La más frecuente de las dos es la primaria, también conocida como ceguera nocturna. La ceguera nocturna indica que disminuye la vista del perro en la oscuridad, ya que los conos degeneran. Al final, la visión diurna también se ve afectada. En las etapas iniciales puede parecer que está afectado sólo un ojo, pero de hecho ambos ojos los están en todos los casos. Como indica el término «progresivo», la enfermedad empeora a medida que pasa el tiempo, dando finalmente lugar a la ceguera total. Aunque la APR es hereditaria en el Husky Siberiano, la incidencia es tan pequeña que no hay ninguna evidencia concluyente acerca de su mecanismo de herencia.

Displasia de cadera: La displasia de cadera (DC), es el problema ortopédico canino más frecuente, afecta al desarrollo normal de la articulación de la cadera. Todos los perros afectados nacen con caderas normales, pero éstas van deteriorándose hacia los dos años de edad. En los perros displásicos, el fémur no encaja adecuadamente en el acetábulo o fosa de la articulación de la cadera.

Como el Husky Siberiano se cría como perro de arrastre de trineos, su capacidad para correr con fuerza y resistencia es equivalente a su razón para vivir. Teniendo en cuenta que la displasia de cadera hace que un perro no sea capaz de hacer el trabajo para el que fue criado, los criadores ponen mucho énfasis en la eliminación de la DC en la raza. Su incidencia en el Husky se estima que es, aproximadamente, del cuatro al cinco por ciento, lo que se considera como bajo en comparación con otras razas de mayor tamaño, en las que esta incidencia puede ser del 40 al 50 por ciento.

Los Husky Siberiano sometidos a pruebas para ver si padecen la DC pueden obtener cuatro tipos de resultado: 1. Libre de DC; 2. DC Leve; 3. DC moderada; y 4. DC severa. La mayoría de ellos están dentro de las categorías 1 y 2, y sólo perros libres de DC deberían ser incluidos en los programas de cría. Ésta puede ser una situación descorazonadora para el criador que tiene un campeón sin fallo alguno excepto que cae dentro de la categoría 2. No todos los perros mostrarán signos de degeneración. Estos perros, de todas formas, son portadores y pueden transmitir la enfermedad a su descendencia. Los propietarios potenciales deberían hacer averiguaciones acerca de los padres, los abuelos y de otros familiares cercanos de los cachorros. Como el mecanismo de herencia no se comprende en su totalidad, se aconseja mucha prudencia.

Además de excluir a los perros displásicos de los programas de reproducción, los criadores también toman otras precauciones para asegurarse de que los perros que padecen DC no entren en sus líneas. Los factores ambientales también preocupan a los criadores, al igual que lo hacen los hereditarios. Proporcionando a los cachorros superficies antideslizantes en sus nidos prevendrá que los cachorros desgarbados se lastimen sus frágiles huesos y ligamentos. De la misma forma, se recomiendan dietas que no contengan suplementos y que sean bajas en grasa para evitar que los cachorros ganen más peso del que pueda sostener su esqueleto. Los propietarios de cachorros jóvenes también deberían poner un límite a los tipos de ejercicios que hacen sus cachorros. Los juegos violentos y los saltos sin supervisión deberían ser excluidos del régimen de ejercicios, ya que pueden causar daños a los huesos y a las articulaciones en crecimiento del Husky.

 

 
 

 BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA:

       

 

 

 

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